Los telares de Jan Otterstrom
Luis
Suardíaz
Este diario es tu vida
que mengua, tu texto
el tejido de mi vida en mi telar,
inventa barreras para evitar
el contacto con nuestra inteligencia,
hay soledad en nuestras palabras

J.O.
No es usual en los tiempos que
corren conocer a poetas muy
atareados que lleven diarios, menos
aún lo hagan con religiosa constancia y en los cánones po&eac=
ute;ticos.
Este es el caso de californiano Jan G. Otterstrom, nacido el l8 de octubre de 1944, cuyos pr=
imeros
años transcurrieron en La Jolla cuando aún vivía
allí un mito de la novela negra y en sentido general un estupendo escritor: Raymond Cha=
ndler.
Los refranes clásicos o nacidos=
de
experiencias contemporáneas, no siempre dan en el clavo, recuerdo que en mi
adolescencia escribí algunas libretas con mis modestas peripecias
cotidianas que hoy en día moverían a su risa por sus ingenuas
pretensiones. Fue por entonces que una revista me trajo esta reflexió=
;n:
únicamente los jóvenes pasivos escriben diarios… los de=
más
no tienen tiempo. Pero eso no vale con Jan, como veremos más adelant=
e.
También
en mi mocedad leí algu=
nos
ensayos sobre un célebre ginebrino que acostumbraba a dejar escrita =
la
estela de sus días con tal puntualidad que al final de su vida
había llenado no menos de dieciséis mil páginas.
Sobre ese raro personaje recu=
erdo
un libro aún vigente: Amiel=
o la
incapacidad de amar, de Gregor=
io
Marañón, quien
con justicia le da
crédito a un cubano que mucho estudió el tímido super
diferenciado, me refiero a
José de la Luz León. Para Freud esa vida volcada en el papel, como otras
menos explícitas, pero
igualmente traumáticas, podrían considerarse la vía de
escape de un impulso coartado en su fin. Pero como en el caso de Samuel
Feijóo las páginas de Jan conforman el diario abierto de un
hombre que ha recorrido el mundo, desempeñado oficios, profesiones,
cargos, se ha casado en dos ocasiones y tiene la suerte de contar con once
hijos y quince nietos
&=
nbsp; Ya
en su primera juventud estudió un tiempo en Europa y comenzó =
su
aprendizaje de otras lenguas, especialmente el francés. En la Brigham
Young University, Provo, Utah completó sus estudios de economí=
;a y
literatura y obtuvo el premio Hart-Larson de poesía en 1967. En l97l se doctoró en derecho =
en la
Universidad Gonzaga de Washin=
gton.
Dos entregas poéticas ratificaron&n=
bsp;
su temprana vocación literaria: Burning Bush de l985 y Particles of Thought de l988 y en=
la
primavera de l995 editó en San José Costa Rica —lugar d=
e su
residencia en los últimos quince
años— Ibis of imagini=
ngs,
su diario poético de l965 a l994.